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Con frecuencia médicos no tratan problemas cardiacos a Pacientes con vasos sanguíneos bloqueados en las piernas

Ann Arbor, Michigan — Con frecuencia médicos no suministran medicamentos para proteger el corazón de pacientes con vasos sanguíneos obstruidos en las piernas, a pesar de que si hay bloqueos en las arterias periféricas, generalmente también hay obstrucción en las arterias cercanas al corazón, según un estudio de la Universidad de Michigan, UM difundido hoy, lunes.

La falta de cuidados preventivos para este tipo de pacientes, que sufren el riesgo de un ataque al corazón o un derrame cerebral, revela que se necesitan más esfuerzos para mejorar la forma de enfrentar el problema de vasos sanguíneos obstruidos, que generalmente afecta no sólo a la periferia, sino a todo organismo, según los investigadores.

El estudio fue presentado hoy, lunes en la Sesión Científica Anual de la Asociación Americana del Corazón, por investigadores del Centro Cardiovascular de la UM que estudiaron a 553 pacientes ingresados en 5 hospitales de Michigan para someterse a procedimientos para abrir los vasos sanguíneos obstruidos en sus piernas y en la región abdominal. Este tipo de bloqueos recibe el nombre de Enfermedad Arterial Periférica, o EPA.

El estudio reveló que los pacientes con historia de problemas cardiacos recibieron más medicamentos para reducir sus niveles de colesterol y presión sanguínea, en relación a aquellos pacientes con arterias obstruidas periféricas, pero sin problemas cardiacos.

“Los pacientes que padecen de Enfermedad Arterial Periférica severa, pero no han tenido problemas cardiacos son menos tratados con terapias médicas, especialmente con medicamentos para reducir el colesterol”, asegura Michael Grossman, profesor asistente de medicina cardiovascular y uno de los investigadores del proyecto. “Esto sucede a pesar de que las directivas nacionales recomiendan tratar a pacientes que padecen de Enfermedad Arterial Periférica con un tratamiento médico tan agresivo como el utilizado para tratar enfermedades arteriales coronarias”.

Todos los pacientes que participaron en el estudio fueron sometidos a intervenciones vasculares periféricas (IVP), que son prácticamente idénticas a las angioplastías y procedimientos de para reducir estenosis realizados en arterias del corazón bloqueadas o estrechas. Este tipo de procedimientos para abrir arterias bloqueadas en las piernas o abdomen son realizados a cientos de miles de estadounidenses cada año, que padecen fuertes dolores de piernas o problemas renales.

También millones de estadounidenses sufren de bloqueos menos severos, lo que los coloca en una situación de riesgo más elevado para sufrir un ataque cardiaco o derrame, aunque no tengan una historia de problemas cardiacos. Se calcula que hasta un 20 por ciento de los adultos puede padecer de enfermedades arteriales periféricas, pero la mayoría de ellos, no lo saben, en cambio piensan que la “edad avanzada” les hace sufrir dolor de piernas o sentirse débiles cuando caminan o descansan.

Una vez que es diagnosticado, el primer tratamiento es hacer ejercicios, perder peso y dejar de fumar, las mismas medidas que se adoptan y ayudan a enfermos cardiacos. Medicinas para adelgazar la sangre, reducir los niveles de colesterol, bloqueadores Beta o procedimientos vasculares periféricos son utilizadas cuando cambios en el estilo de vida no son suficientes.

Otros tratamientos están siendo desarrollados en la actualidad, incluidos tratamientos experimentales que utilizan la terapia genética u otros agentes biológicos para fomentar el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos que podrían reemplazar a las arterias bloqueadas.

Grossman, cuyo proyecto mantiene un registro de distintos centros sanitarios donde se realizan Intervenciones Vasculares Periféricas asegura que la información le ofrece a él y a otros investigadores una nueva manera de observar los métodos con que pacientes con enfermedad vascular periférica severa son tratados antes, durante y después de los procedimientos para abrirles las arterias. También estudia la calidad de vida de los pacientes.

El registro, centralizado en la Universidad de Michigan ayuda a los investigadores a analizar tendencias en grandes grupos de pacientes y ver de que manera los médicos siguen las directivas nacionales para el tratamiento. Ocho hospitales, incluidos uno en Minnesota participan en el registro, que incluye información de más de mil pacientes durante un año después de la Intervención Vascular Periférica.

“Por primera vez tenemos la oportunidad única de hacer un seguimiento en las actividades de estos pacientes y hacerles preguntas de importancia sobre este tratamiento y su relación con la salud, utilizando información de múltiples hospitales y médicos de diversas especialidades”, dice Grossman.

El estudio fue además presentado por Noah Jones, de la Universidad de Michigan con información que incluye a pacientes tratados con intervención vascular periférica entre los años 2002 y 2005 en el Hospital de la UM y otros centros sanitarios. De los 553 pacientes, 405 tenían una historia de ataques cardiacos, dolor en el pecho, habían sido sometidos a angioplastías, otros procedimientos para reducir la estrechez arterial, o una cirugía de derivación de flujo aortocoranario (bypass). Los otros 148 no tenían historia de problemas relacionados con el corazón o procedimientos cardiacos.

Antes del procedimiento vascular, 91 por ciento de los pacientes cardiacos tomaban medicamentos para adelgazar la sangre como aspirina o clopidrogel, que previenen la formación de coágulos peligrosos, comparado con 83 por ciento de pacientes sin historia cardiaca. Los medicamentos para reducir el colesterol eran tomados por un 65 por ciento de los pacientes cardiacos en relación a un 51 por ciento de los pacientes sin problemas cardiacos. Los bloqueadores Beta, que reducen la presión sanguínea y latidos del corazón eran utilizados en un 62 por ciento de los pacientes cardiacos y sólo en un 42 por ciento de los pacientes no cardiacos.

Estas diferencias se redujeron un poco una vez que los pacientes que tuvieron sus procedimientos vasculares periféricos se recuperaron en el hospital. Pero un mes después de que regresaron a sus casas, las diferencias aumentaron nuevamente, lo que revela que los pacientes sin historia de enfermedades al corazón no continuaron con el régimen de medicamentos y que sus médicos podrían mejorar los mecanismos de control en el uso de esos medicamentos o fomentar su consumo.

“La mayoría de los pacientes con enfermedad arterial periférica murió de ataques al corazón, fallos al corazón o un derrame cerebral, por lo que tenemos que ayudar a la mayor cantidad de pacientes posibles a ser controlados para entender sus riesgos, cambiar su estilo de vida y recibir tratamiento que siguen parámetros nacionales”, dice Grossman.

La investigación y registro son financiados por el Sistema de salud de la Universidad de Michigan y subsidios de la Fundación Mardigian y Bristol Myers Squibb.

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