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15 Mitos Comunes sobre el cáncer de Cuello Uterino

Expertos de la Universidad de Michigan explican los temores e ideas equivocadas sobre una enfermedad posible de prevenir

ANN ARBOR, Michigan— Alrededor de 9.700 mujeres en los Estados Unidos serán diagnosticadas este año con Cáncer al Cuello Uterino. Puede parecer un número pequeño, hasta considerar que 1,2 millones de mujeres de mujeres desarrollará una condición pre cancerosa llamada displasia cervical. Si esta no es tratada se puede transformar en cáncer al cuello uterino.

“Gracias a la prueba de Papanicolau un gran número de mujeres no muere de cáncer uterino en este país, pero esta es una enfermedad que puede ser casi enteramente prevenida,” dice Carolyn Johnston, profesora adjunta de Obstetricia y Ginecología Oncológica en la Escuela de Medicina y miembro del Centro Oncológico Integral de la Universidad de Michigan, U—M.

Además de una detección temprana a través de una evaluación, hay una nueva vacuna disponible para ayudar a prevenir el cáncer uterino. En el marco del Mes del Cáncer Uterino, que es Enero, los expertos de la U—M responden a mitos más comunes y malos entendidos sobre la enfermedad.

Mito 1: El Cáncer Uterino no puede ser prevenido.
Verdad: La infección con el virus del papiloma humano (VPH), es un requisito absoluto para el desarrollo de cáncer cervical. Este virus es transmitido por vía sexual, pero la mayoría de las infecciones más graves pueden ser prevenidas con una vacuna que está disponible. La prevención de la infección con VPH reduce de manera dramática el riesgo de las mujeres de contraer cáncer cervical. Además, el cáncer uterino se desarrolla lentamente tras una infección persistente con VPH llamada displasia. Si es detectada en una etapa temprana, puede ser tratada efectivamente para prevenir el desarrollo del cáncer uterino. Una evaluación con pruebas de Papanicolau y pruebas de VPH pueden detectar condiciones precancerosas y los pacientes pueden ser tratados a tiempo.

Mito 2: Soy demasiado joven para preocuparme sobre cáncer uterino.
Verdad: La edad promedio de los pacientes que padecen cáncer uterino es de 48 años. Aunque no es común, mujeres pueden ser diagnosticadas con cáncer cuando tienen 20 años. VPH y la condición precancerosa displasia son comunes en mujeres jóvenes.

Mito 3: No tengo relaciones sexuales, por ello no necesito la vacuna VPH.
Verdad: VPH puede ser pasado a través de relaciones sexuales, como así también oralmente y a través del tacto. En el año 2006, la Administración de Alimentos y Fármacos aprobó la vacuna, Gardasil para proteger contra cuatro variantes del virus VPH, dos de los cuales se han vinculado a cáncer uterino. Autoridades sanitarias han recomendado suministrar Gardasil a niñas empezando a los 11 años y a algunas niñas tan temprano como a los 9 años. Las mujeres entre los 13 y los 26 años deben ser vacunadas y expertos recomiendan que la vacuna debe ser suministrada a las mujeres antes de que inicien la actividad sexual.

Mito 4: Yo fui vacunada contra VPH por ello mi compañero no necesita utilizar condones durante las relaciones sexuales.
Verdad: La vacuna VPH le protegerá de la infección de cuatro tipos de VPH, pero hay otras variantes del virus y numerosas otras enfermedades transmitidas por vía sexual para las que la vacuna no protege. Continnúe utilizando condones.

Mito 5: No necesito una prueba de Papanicolau.
Verdad: El primer Papanicolau de una mujer debe ser realizado cuando ella cumple 21 años o tres años después de que empieza a tener relaciones sexuales. Hay diferencias en las recomendaciones sobre la frecuencia de las pruebas de Papanicolau. Consulte a su médico sobre la frecuencia de sus evaluaciones. A pesar de que usted tenga una vacuna de VPH, necesita con regularidad una prueba de VPH.

Mito 6: Tengo demasiados años y ya no necesito un Papanicolau.
Verdad: “Hemos visto un aumento de cáncer al cuello uterino en poblaciones mayores” dice Lauren Zoschnick, Profesora de Obstetricia y Ginecología en la Escuela de medicina de la Universidad de Michigan. “Las mujeres pueden tener nuevos compañeros sexuales, que las colocan a riesgo de cáncer cervical y otras enfermedades de transmisión sexual”. “Hable con su proveedor de salud sobre la importancia de tener una prueba de Papanicolau, a pesar de haber pasado por la menopausia, haber tenido una histerectomía o ser mayor de 65 años”.

Mito 7: Mi médico me hizo un examen pélvico, que es lo mismo que un Papanicolau.
Verdad: El Papanicolau, reúne células de la cérvix, que posteriormente son evaluadas en un laboratorio. En un examen de la pelvis, el medico realice un examen de la cuello uterino y de otras partes de la anatomía de una mujer. Ambos exámenes son importantes para detectar problemas tempranamente.

Mito 8: Mi prueba de Papanicolau fue anormal, lo que quiere decir que tengo cáncer.
Verdad: No necesariamente. Probablemente necesitará pruebas de seguimiento, posiblemente una prueba de VPH, una colposcopía o una biopsia para probar células cancerosas. Un Papanicolau anormal puede indicar una condición precancerosa que puede ser tratada. Asimismo, un Papanicolau negativo, no siempre quiere decir que la mujer no tiene cáncer. Alrededor de un 10 por ciento de todas las pruebas de Papanicolau dan un resultado negativo falso, es decir, no identifican un problema existente. Si tiene problemas como sangrar o dolor, vaya al medico, aunque su última prueba de Papanicolau haya arrojado resultados normales.

Mito 9: El cáncer cervical no tiene síntomas.
Verdad: Sangrar después de tener relaciones sexuales, sangrar después de los periodos menstruales o sangrar después de la menopausia pueden ser indicadores de cáncer cervical. Otros síntomas incluyen una descarga anormal o dolor en la región de la pelvis.

Mito 10: Si soy diagnosticado con cáncer cervical, moriré.
Verdad: La supervivencia tras cáncer cervical detectado en etapa inicial es de un 92 por ciento. Entre más tarde es diagnosticado, más bajo es el índice de supervivencia. La supervivencia es baja en países en desarrollo porque las evaluaciones no son adecuadas. Evaluaciones regulares ayudarán a asegurar que el cáncer cervical sea detectado y tratado a tiempo.

Mito 11: Tras finalizar el tratamiento, estaré preocupada por el resto de mi vida sobre una reincidencia del cáncer.
Verdad: Si el cáncer cervical recurre, lo más probable es que suceda durante los dos primeros años después del tratamiento. La mayor parte de los pacientes son evaluados durante los cinco años tras la enfermedad, tras los cuales el riesgo de una repetición de la enfermedad es extremadamente bajo.

Mito 12: Para tratar el cáncer cervical debo tener una histerectomía.
Verdad: El cáncer cervical en etapa inicial es típicamente tratado con una histerectomía, una cirugía que elimina la cérvix y el útero. Pero ésta no es la única opción. Radiación y quemoterapia son utilizadas para tratar la enfermedad en estado más avanzado. Algunas mujeres con cáncer cervical en etapa inicial pueden evitar histerectomías con procedimientos como biopsias que eliminan sólo el tejido canceroso y un pequeño margen alrededor de tejido sano, o un procedimiento llamado traquelectomía que extrae la cérvix, pero no el útero.

Mito 13: No podré tener hijos después de un tratamiento para cáncer cervical.
Verdad: Si usted se somete a una histerectomía o una radiación para tratar el cáncer cervical no podrá tener hijos. Sin embargo procedimientos quirúrgicos nuevos ayudan a mantener la fertilidad de la mujer sin comprometer su supervivencia. Una traquelectomía elimina la cérvix, pero no el útero, lo que aún permite la reproducción. Para cánceres pequeños una biopsia con extracción de tejidos puede ser apropiada y al mismo tiempo mantiene la fertilidad.

Mito 14: Una histerectomía para tratar el cáncer del cuello del útero me colocará en la menopausia.
Verdad: Una histerectomía para tratar el cáncer cervical no extrae los ovarios, que es lo que determina si una persona está en la menopausia. El cáncer al cuello del útero se extiende muy raramente a los ovarios. Las mujeres que reciben radiación para ser tratadas para el cáncer de cuello uterino probablemente tendrán menopausia porque la radiación les afectará los ovarios.

Mito 15: El tratamiento de hormonas aumentará el riesgo de cáncer al cuello uterino.
Verdad: El cáncer de cuello uterino no reacciona a hormonas como lo hacen los cánceres de ovarios o de mama. Bajas dosis de hormonas pueden tratar síntomas de menopausia sin aumentar los riesgos de cáncer al cuello uterino.

Más información, www.mcancer.org/cervical

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