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La participación en los mercados de valores ha disminuido mayormente entre los pequeños inversionisas

ANN ARBOR, Michigan— La porción de familias en Estados Unidos que tienen acciones ha caído de alrededor de un 30 por ciento en 2001 a menos del 18 por ciento en 2011 según un nuevo análisis de la Universidad de Michigan y añade detalles a un informe, divulgado recientemente por la Junta de la Reserva Federal, acerca de las finanzas de los consumidores.

Y, según lo indica un análisis preliminar de los economistas de Michigan, hacia 2013 la porción de familias en EE.UU. que poseían directamente acciones, incluidos títulos de fondos no pensionarios, había bajado aún más, al 16 por ciento. Ése es el mismo nivel que hubo en 1962.

El análisis muestra que las reducciones recientes en la participación resultan de salidas sucesivas del mercado durante el colapso de las empresas “dot.com” y durante la Gran Recesión. Las familias con paquetes de acciones más pequeños fueron las más propensas a salir del mercado durante cada una de las recesiones, a menudo para atender compromisos tales como los pagos de la hipoteca, y son las menos propensas a retornar al mercado.

“Nuestras conclusiones sustentan la preocupación de que los hogares con los balances pequeños de acciones y portafolios limitados de activos líquidos seguros son las que tienen menos probabilidades de ganar con la inversión en títulos”, dijo Frank Stafford, un profesor de economía de la UM y profesor investigador en el Instituto de Investigación Social de la UM.

Sobre los datos del Panel de Estudio sobre Dinámicas de Ingreso, una encuesta de largo plazo que sigue a una muestra representativa nacional de las familias en Estados Unidos, Stafford y Bing Chen evaluaron la dinámica de la participación directa en el mercado de acciones a través de la recesión de las dot.com en los años 2000 y de la Gran Recesión después de 2009, comparando la participación de familias que tenían alto nivel de inversión accionaria inicial con las que tenían balances modestos.

Las familias con los balances iniciales más elevados fueron las menos propensas a vender sus acciones, evitando así las pérdidas de capital, y fueron asimismo las más propensas a haber adquirido cuando los valores cayeron en los mercados, esto es en 2003-04 y 2009).

“Nuestros resultados confirman el papel de la educación y del ingreso y la riqueza general en el manejo de los portafolios de acciones del mercado”, dijo Stafford. “La participación efectiva en el mercado requiere que las familias tengan situaciones financieras que les permitan sobrellevar las fluctuaciones en los mercados de acciones, trabajo y bienes raíces”.

Los investigadores analizaron los puntajes de las familias en una medida ampliamente usada de las tribulaciones a corto plazo, y luego correlacionaron esos puntajes con las ventas netas de acciones durante la Gran Recesión.

A los participantes se les preguntó cuán a menudo, en los treinta días anteriores, se habían sentido nerviosos, desesperanzados, inquietos o ansiosos, tan deprimidos que nada les levantaba el ánimo y con la percepción de que todo requería un gran esfuerzo o que no valía la pena.

Los investigadores determinaron que los hogares con los niveles más altos de tribulaciones eran los más propensos a haber dejado los mercados.

“Los hogares con ingresos y activos limitados, que sufrieron las experiencias adversas causadas por la recesión, como el desempleo de la persona que aportaba el ingreso mayor, son los que tienen más probabilidades de perder lo que llamamos ‘el capital de confianza’”, dijo Stafford.

“Mirando hacia adelante, esta pérdida hace poco probable que estas familias retornen al mercado de valores. Y el hecho de que no participan en el mercado de valores hace muy poco probable que acumulen activos significativos. Es, realmente, un círculo vicioso”.