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¿Por qué morir es más caro para la gente de color?

01/09/2016

Nuevo estudio toma una mirada más profunda a las causas de las disparidades en los costos de Medicare para la atención al final de la vida

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ANN ARBOR, Michigan. – Morir en Estados Unidos es un proceso caro. De hecho, aproximadamente uno de cada cuatro dólares de Medicare es utilizado para atender a las personas en su último año de vida. Sin embargo, para los afroamericanos e hispanos, el costo de morir es mucho mayor del costo para los blancos.
Un nuevo estudio realizado por un equipo de la  Escuela de Medicina de la Universidad de Michigan trató de llegar al fondo del asunto con el estudio más detallado hasta la fecha. El equipo publicó sus hallazgos en la Journal of the American Geriatrics Society (Revista de la Sociedad Americana de Geriatría).

Los investigadores concluyeron que en general, después de que todos los otros factores se han calculado, el costo de cuidado de los últimos seis meses de vida era $ 6.100 más caro para los hispanos, en comparación con los blancos y $7.100 más caro que el sistema de Medicare para los negros. Y después de analizar muchos datos,concluyeron que algo más grande, enraizado en el sistema sanitario en su conjunto, debe estar sucediendo para explicar el fenómeno.

En el estudio, los investigadores miraron a diferentes razones que explican otras diferencias en el coste de cuidado, como las diferencias en los ingresos, educación, condiciones médicas u otros factores individuales de los pacientes – como el uso de cuidados paliativos. Y tomaron en cuenta los patrones generales del gasto en salud en el área de residencia de los pacientes.

El equipo también tomó en cuenta los factores específicos relacionados con las circunstancias únicas que están presentes al final de la vida – el primer equipo que ha hecho esto.

Pero ninguno de los indicadores explicaron las diferencias en el costo, por lo cual los los investigadores concluyen que hay algo más grande, enraizado en el sistema sanitario en su conjunto, que debe estar pasando.

“Tenemos que buscar con ahínco las causas de las disparidades en los costos del cuidado del fin de vida, y examinar los factores al nivel de nivel de proveedor y el sistema de salud, incluyendo la dinámica familiar que pueden entrar en juego”, dice la doctora Elena Byhoff quién dirigió el estudio mientras era la Académica Clínica Robert Wood Johnson en la U-M y ahora está en el Tufts Medical Center.

Byhoff y sus colegas, incluyendo Kenneth Langa, MD, Ph.D. y Theodore Iwashyna, MD, Ph.D., esperan que su estudio se sume a la conversación más amplia sobre cómo animar buenas conversaciones entre el paciente, proveedor y familiares en los últimos años, incluyendo preguntas difíciles pero importantes sobre la planificación anticipada para la atención al final de su vida.

Los blancos eran dos veces más probables que los negros e hispanos de tener un documento de instrucciones por adelantado acerca de cuidado al final de la vida.

La nueva cobertura de Medicare para las visitas al médico que incluyan tales discusiones pueden ayudar, dice Byhoff. Los proveedores deben seguir los deseos de los pacientes especificados en las instrucciones, y las familias deben entender y cumplir esos deseos cuando el paciente ya no puede hablar por sí mismo.

El trabajo previo de Langa y otros ha demostrado que costos relacionados con la atención al final de la vida tiende a ser menor para los pacientes que han especificado sus deseos de limitar el tratamiento antes de tiempo.

Una mirada a largo plazo

Las preferencias del paciente son consideradas por muchos como un factor clave en las diferencias de coste al final de la vida, pero son difíciles de estudiar. El equipo de la U-M encontró una manera de tomar en cuenta en su análisis utilizando datos del Estudio de Salud y Jubilación, con base en el Instituto de U-M para la Investigación Social.

Reunieron los datos de las entrevistas con más de 7.100 personas mayores de 65 años con la cobertura tradicional de Medicare que tomaron parte en el estudio representativo de largo plazo a nivel nacional y murieron en algún momento durante el período de 14 años que terminó en el 2012.

También utilizaron entrevistas con sobrevivientes de los ancianos, lo que les permitió averiguar si el paciente había discutido sus preferencias de tratamiento al final de su vida y si tenían una directiva anticipada formal en lugar cuando murieron.

Luego, los investigadores compararon la fecha de la encuesta con los datos de Medicare, incluyendo visitas al médico,  hospitalizaciones, medicamentos recetados, cuidados paliativos y cuidado de ancianos. Los participantes dieron su consentimiento a este análisis la parte de participar en el estudio.

Los investigadores utilizaron un índice de gastos al final de la vida desarrollado por el Instituto Dartmouth para corregir las variaciones regionales en los costos de atención a las personas en su último año.

En total, el 78% de las personas estudiadas fueron blancos no hispanos, 14.5% eran negros no hispanos, un 4,7% eran hispanos y 2,8% y 2,8 eran miembros de otros grupos étnicos raciales o de otro tipo.

Análisis exhaustivo

A primera vista, sin corregir las posibles diferencias entre los grupos, los costes de  Medicare para los pacientes de raza negra en sus últimos seis meses de vida fueron un 35% superior a la de los blancos, y 42% más alto para los hispanos.

Esas diferencias en el costo se redujeron a la mitad después de que los investigadores tomaran en cuenta la amplia gama de diferencias demográficas, socioeconómicas, geográficas y estado de salud entre las personas de cada grupo racial y étnico. Pero aún así, los últimos meses de la vida de una persona negra cuestan al sistema de Medicare 20% más que los de una persona blanca, y 21% más para los hispanos.

Ello dejó las preferencias del paciente como el último factor a tener en cuenta. Los investigadores agruparon la presencia de una directiva anticipada, discusión de las preferencias de tratamiento al final de la vida, y el hecho de que se preveía la muerte, en maneras en que los pacientes puedan expresar sus preferencias. Los investigadores no tuvieron acceso al avance propias directivas.

Pero incluso después de tener esto en cuenta, las disparidades persistieron. El sistema de Medicare paga el 22% más para el cuidado de la persona mayor negra, y el 19% más hispanos, que una persona mayor blanca que tenían 20 características en común.

Referencia:Journal of the American Geriatrics Society, DOI: 10.1111/jgs.14263

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