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Impuesto a bebidas azucaradas en México reducirá obesidad y diabetes

Investigador de la Escuela de Salud Pública Rafael Meza

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CIUDAD DE MEXICO/CUERNAVACA– Un impuesto del 10% a las bebidas azucaradas en México reduciría la diabetes en un 2,5% entre los adultos para el 2024, previniendo hasta 134 mil nuevos casos para el 2030, de acuerdo a un estudio realizado por un equipo de investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública de México y de la Universidad de Michigan (Estados Unidos). 

El equipo hizo las proyecciones utilizando una serie de modelos matemáticos, incluyendo información respecto al consumo -que ha disminuido un 6,1% por ciento desde que el impuesto fue implementado por el gobierno el 2014- y las características de la población adulta, incluyendo edad y peso.

Los resultados se publicaron en la Revista PLOS ONE.

“Nuestros modelos muestran que la decisión de imponer el impuesto conducirá a reducciones considerables en la obesidad y la diabetes, pero también cuánto se está perdiendo por no imponer un impuesto más alto”, dijo Rafael Meza, profesor asistente de epidemiología en la Escuela de Salud Pública de la U-M. “Los modelos se basan en la mejor información disponible y, por lo tanto, proporcionan un punto de referencia para ayudar a los responsables de formular políticas públicas a estimar el posible impacto de sus decisiones”.

Los investigadores también determinaron que si el impuesto fuera 20% -según lo recomendado por quienes abogan por sus beneficios en la salud- el impacto se duplicaría, reduciendo la obesidad en un 6,8% para 2024 y previniendo entre 171 y 267 mil casos nuevos de diabetes para el 2030.

México es uno de los países más afectados por la obesidad y la diabetes en el mundo. Según las últimas cifras, el 34% de la población en México es obesa y el 9,2% ha sido diagnosticada con diabetes.

México es también un importante consumidor de bebidas azucaradas, un conocido factor de riesgo para la obesidad y la diabetes. Hasta el 10% de todas las calorías consumidas por niños mexicanos y adultos provienen de bebidas azucaradas.

“La obesidad y la diabetes están afectando a una proporción muy grande de personas en México. El último año, el ministerio de salud los calificó como “emergencia epidemiológica”, una etiqueta que sólo usamos para las amenazas más graves de salud pública, como el cólera”, dijo el primer autor del estudio Tonatiuh Barrientos-Gutiérrez, director de salud reproductiva del Instituto Nacional de Salud Pública de México y ex investigador post-doctoral en la Escuela de Salud Pública de la U-M.

“Si realmente queremos cambiar la obesidad y la epidemia de diabetes necesitamos pensar de manera audaz y cambiar las reglas del juego. Las bebidas azucaradas no proporcionan beneficios nutricionales, y la evidencia científica sobre sus efectos negativos para la salud se ha ido acumulando”.

En enero del 2014, el gobierno mexicano implementó un impuesto a las bebidas azucaradas para reducir la epidemia de obesidad y diabetes.

Los adultos jóvenes son los principales consumidores de bebidas azucaradas, por lo que el impuesto les beneficiaría más, ayudándoles a reducir más peso corporal que a otros grupos. Esto tiene implicaciones importantes, porque reducir la obesidad en etapas y edades tempranas, proporcionando mayores beneficios para la salud.

El estudio también encontró que el impuesto proporciona reducciones de peso para todos los grupos socioeconómicos. Sin embargo, las personas con menor nivel socioeconómico experimentarían los mayores beneficios para la salud.

Además de Barrientos-Gutiérrez y Meza, co-autores del estudio incluyen Rodrigo Zepeda-Tello, Rosalba Rojas-Martínez y Eduardo Lazcano-Ponce, del Centro para la Investigación de Salud de la Población del Instituto Nacional de Salud Pública; Eliane R. Rodrigues, del Instituto de Matemáticas de la Universidad Nacional Autónoma de México; Arantxa Colchero-Aragonés, del Centro de Investigación de Sistemas de Salud del Instituto Nacional de Salud Pública; Doctor Mauricio Hernández-Ávila, de la Dirección General del Instituto Nacional de Salud Pública, y Juan Rivera-Dommarco, Director del Instituto Nacional de Salud Pública.

Estudio (inglés): http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0176336