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Aumento en niveles de dióxido de carbono amenaza a las mariposas monarca

10/07/2018

ANN ARBOR– Altos niveles de dióxido de carbono en la atmósfera podrían reducir las propiedades medicinales de las plantas asclepias que protegen a las mariposas monarca de enfermedades, de acuerdo a un nuevo estudio realizado en la Universidad de Michigan.

Las hojas de las asclepias contienen toxinas amargas que ayudan a las monarcas a protegerse de depredadores y parásitos, y la planta es el único alimento de las orugas de la monarca. En un experimento de varios años en la Estación Biológica de la U-M, los investigadores cultivaron cuatro especies de la planta con niveles variables de esos compuestos protectores, que se llaman cardenolides.

La mitad de las plantas fueron cultivadas bajo niveles normales de dióxido de carbono, mientras que la otra mitad fue bañada, desde el amanecer hasta el anochecer, en casi el doble de esa cantidad. Luego las plantas fueron alimentadas a cientos de orugas monarca.

El estudio mostró que la más protectora de las cuatro especies de asclepias, también conocida como algodoncillo, perdió sus propiedades medicinales cuando creció bajo niveles elevados de CO2, lo que provocó una fuerte disminución de la capacidad de la monarca de tolerar a un parásito común, así como una reducción de una semana de su vida útil.

El estudio analizó únicamente cómo los niveles elevados de dióxido de carbono alteran la química de las plantas y cómo esos cambios, a su vez, afectan las interacciones entre las monarcas y los parásitos.

“Nuestros resultados enfatizan que el cambio ambiental global puede influir en las interacciones parásito-huésped a través de cambios en las propiedades medicinales de las plantas”, dijo Leslie Decker, autora del estudio que está programado para su publicación 10 de julio en la revista Ecology Letters.


Decker dirigió la investigación para su disertación doctoral en el Departamento de Ecología y Biología Evolutiva de la U-M y ahora es investigadora postdoctoral en la Universidad de Stanford.

El ecólogo de la U-M Mark Hunter, asesor de disertación de Decker y coautor del artículo de Ecology Letters, dijo que los hallazgos del estudio de la monarca tienen amplias implicaciones. Muchos animales, incluidos los humanos, usan productos químicos en el medio ambiente para ayudarlos a controlar los parásitos y las enfermedades. Muchas medicinas, tales como la aspirina y el Taxol provenían originalmente de plantas.

“Si el dióxido de carbono elevado reduce la concentración de medicamentos en las plantas que utilizan las monarcas, podría estar cambiando la concentración de medicamentos para todos los animales que se automedican, incluidos los humanos”, dijo Hunter, quien estudió a las monarcas en la Estación Biológica de la U-M, en el extremo norte de la península inferior de Michigan, durante más de una década.

“Cuando jugamos a la ruleta rusa con la concentración de gases atmosféricos, estamos jugando a la ruleta rusa con nuestra capacidad de encontrar nuevos medicamentos en la naturaleza”, dijo.

El otro autor del artículo de Ecology Letters es Jacobus de Roode de Emory University. El trabajo fue apoyado por la National Science Foundation.

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