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Fósil de ballena primitiva preñada revela que parían en tierra

ANN ARBOR, Michigan.— Dos ballenas fósiles descubiertas recientemente, una hembra preñada y un macho de la misma especie, muestran cómo las ballenas primitivas daban a luz y proporcionan nuevos conocimientos sobre la forma en que las ballenas pasaron de la tierra al mar.

Los fósiles de 47,5 millones de años de antigüedad, descubiertos en Pakistán en 2000 y 2004 y estudiados en la Universidad de Michigan, aparecen descritos en un artículo que se publica el 4 de febrero en el periódico de Internet PLoS.

El paleontólogo de la UM, Philip Gingerich, quien encabezó el equipo que hizo los descubrimientos, quedó inicialmente perplejo por el conjunto de huesos de hembra adulta y feto que encontró. “Cuando vi por primera vez los pequeños dientes pensé que se trababa de una ballena adulta pequeña, pero luego continuamos excavando y encontramos costillas que parecían demasiado grandes para ser parte del mismo esqueleto que aquellos dientes”, añadió. “Al final me di cuenta de que habíamos encontrado una hembra con un feto”.

De hecho éste es el primer descubrimiento de un esqueleto fetal de una ballena extinta en el grupo conocido como archaeoceti, y el hallazgo representa una nueva especie denominada Maiacetus inuus.

Maiacetus significa “ballena madre”, e Inuus era un dios romano de la fertilidad). El feto estaba colocado para un parto saliendo de cabeza, al igual que los mamíferos terrestres pero a diferencia de las ballenas modernas, lo cual indica que esas ballenas todavía parían en tierra. Otra clave de la forma de vida de la ballena fue la dentadura bien desarrollada del feto, que sugiere que los Maiacetus recién nacidos estaban equipados para arreglárselas por sí mismos en lugar de estar indefensos en el comienzo de su vida.

El espécimen de 2,60 metros de largo recuperado cuatro años más tarde en el mismo lecho de fósiles comparte las características anatómicas con la hembra de la otra especie, pero es un esqueleto virtualmente completo un 12 por ciento más largo en total, y sus dientes son un 20 por ciento más grandes. Tales discrepancias de tamaño no son comunes entre las ballenas y sus parientes; en algunas especies las hembras son más grandes, en tanto que en otras los machos son un poco o mucho más grandes. La diferencia de tamaños en Maiacetus es apenas moderada, y esto indica que los machos no controlaban ni regenteban harenes de hembras.

Los grandes dientes de las ballenas, adecuados para la captura e ingestión de peces, señalan que vivían en el mar y que probablemente salían a tierra sólo para aparearse y parir, dijo Gingerich. Al igual que otros archaeocetes primitivitos, las Maiacetus tenían cuatro patas modificadas para la natación propulsada por pies, y aunque estas ballenas podían sustentar su peso en sus miembros parecidos a aletas, probablemente no podían trasladarse muy lejos en tierra.

“Claramente estas ballenas estaban vinculadas a la orilla”, dijo Gingerich. “Vivían donde el mar y la tierra se juntan e iban de uno a otra”.

Comparado con anteriores hallazgos de ballenas fósiles, la Maiacetus ocupa una posición intermedia en la senda de la evolución que recorrieron las ballenas a medida que hacían la transición de animales que vivían permanentemente sobre tierra a habitantes de las profundidades. Como tal, ofrece información nueva e invalorable sobre los cambios estructurales y de conducta que acompañaron esa transición.

“Los espécimen que están tan completos como estos son, virtualmente, ‘piedras de Rosetta’”, dijo Gingirch, “que brindan información sobre las capacidades funcionales y la historia de vida de animales extintos que, de otra manera no podría obtenerse”.

Los coautores de Gingerich en el artículo de PLoS son Munir ul-Haq del Instituto Geológico de Pakistán; Wighart von Koenigswald de la Universidad de Bonn, en Bonn, Alemania; el preparador en jefe de vertebrados William Sanders del Museo de Paleontología de la UM; la investigadora científica asociada B. Holly Smith del Museo de Antropología de la UM, y el estudiante graduado de Paleontología de la UM, Iyad Zalmout.

Los investigadores recibieron financiación del Instituto Geológico de Pakistán, la Sociedad Nacional Geographic, la Fundación Nacional de Ciencias, y la Fundación Alexander von Humboldt.

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