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Las áreas protegidas evitan, exitosamente, la deforestación en la selva amazónica

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ANN ARBOR, Michigan.— Las áreas protegidas estrictamente, tales como los parques nacionales y las reservas biológicas, han reducido más eficazmente la deforestación en la jungla amazónica que las así llamadas áreas de uso sostenible, que permiten la extracción controlada de recursos, según han determinado dos investigadores de la Universidad de Michigan y sus colegas.

Además, las áreas protegidas establecidas primordialmente para salvaguardar los derechos y la subsistencia de las poblaciones indígenas tuvieron resultados especialmente positivos en los sitios donde las presiones para la deforestación son más fuertes. El estudio, encabezado por la UM y que encontró que todas las formas de protección limitan exitosamente la deforestación, se publicará en Internet el 11 de marzo en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

El autor principal es Christoph Nolte, un candidato a doctorado en la Escuela de Recursos Naturales y ambiente de la UM. Los coautores incluyen Arun Agrawal, un profesor de recursos naturales en la misma escuela.

“Quizá la mayor sorpresa es haber determinado que las tierras pobladas por los indígenas funcionan mejor en lo que se refiere a menos deforestación en contextos de alta presión de deforestación”, dijo Agrawal. “Muchos observadores han indicado que el otorgamiento á los pueblos indígenas de autonomía sustancial y derechos sobre la tierra conduciría a altos niveles de deforestación porque los grupos indígenas buscarían sacar ventaja de los recursos a su disposición”.

“Este estudio muestra que, sobre la base de las evidencias presentes, tales temores fueron infundados”, añadió.

La prevención de la deforestación en las forestas húmedas es una meta para la conservación de la biodiversidad y, más recientemente, para la reducción de las emisiones de carbono en la Amazonia brasileña, que cubre un área de casi 5,2 millones de kilómetros cuadrados.

Después de haber ocupado los titulares internacionales por las altas tasas de deforestación amazónica entre 2000 y 2005, Brasil logró reducciones drásticas en las tasas de deforestación en la segunda mitad de la década pasada. Aunque en parte estas reducciones se han atribuido a la caída de los precios de las materias primas agropecuarias, los análisis recientes muestran también que las políticas de regulación gubernamental —incluidos un incremento drástico en la vigilancia policial, y la expansión y fortalecimiento de las redes de áreas protegidas— todo ha contribuido significativamente a las disminuciones observadas.

En su estudio los investigadores de la UM y sus colegas usaron nuevos conjuntos de datas obtenidos por sensores remotos desde 292 áreas protegidas en la Amazonia brasileña, junto con un avanzado análisis estadístico para evaluar la eficacia de los diferentes tipos de áreas protegidas. Los científicos prestaron atención a tres categorías de áreas protegidas: las áreas bajo protección estricta, las áreas de uso sostenible, y las tierras de los indígenas.

Las áreas protegidas estrictamente —estaciones biológicas estatales y nacionales, reservas biológicas, y parques estatales y nacionales— evitaron de forma coherente más deforestación de las áreas de uso sostenible, independientemente del nivel de presión por la deforestación. Las áreas de uso sostenible permiten la extracción controlada de recursos, el cambio en los usos en la tierra y, en muchos casos, el asentamiento de humanos.

“Los análisis anteriores indicaban que la protección estricta, dado que no permite el uso de recursos, es tan controvertida que tiene menos probabilidades de aplicarse donde las presiones por la deforestación son altas, por ejemplo cerca de las ciudades o de áreas con valor agropecuario”, dijo Nolte. “Pero nosotros observamos que las designaciones recientes del gobierno brasileño han colocado nuevas áreas bajo protección estricta en zonas de presión muy alta, lo cual ha atenuado el argumento anterior”.

Cientos de millones de personas en los trópicos dependen de las forestas para su subsistencia. Los productos de los cuales dependen más los hogares incluyen la madera para la combustión, alimento para el ganado y maderas para la vivienda.

Los co autores del artículo en PNAS son Kirsten M. Silvius, de la Fundación Gordon and Betty Moore, y Britaldo S. Soares-Filho, de la Universidad Federal de Minas Geráis en Brasil.

El trabajo tuvo el apoyo de la Fundación Gordon and Betty Moore, la Iniciativa de Derechos y Recursos, el Instituto Graham de Sostenibilidad en la UM, la Fundación Nacional de Ciencias, y el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico de Brasil.

Contacto (inglés):
Jim Erickson
Teléfono: (734) 647-1842