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Tras años de retos y gratificaciones la presidente de la UM, Coleman, anuncia su retiro

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ANN ARBOR, Michigan.— La presidente Mary Sue Coleman, cuyo liderazgo de la Universidad de Michigan ha expandido el compromiso de la institución tanto con las colaboraciones académicas como con el desarrollo económico, se retirará en julio de 2014.

Coleman dijo hoy que concluirá  su gestión como la décimo tercera presidente de la UM cuando expire su contrato actual. Coleman hizo el anuncio en la reunión mensual de la Junta de Regentes que ahora emprenderá la búsqueda de un nuevo presidente.

“Conducir la Universidad de Michigan es el trabajo más lleno de retos y gratificaciones en toda mi carrera. Es un privilegio tremendo que continúa dándome energía. A menudo he dicho que tengo el mejor trabajo en la educación superior, y espero seguir trabajando con los docentes, los estudiantes, los empleados y los exalumnos en el año próximo”, dijo Coleman. “La Universidd de Michigan merece lo mejor en un líder y quiero dar a la Junta de Regentes tiempo amplio para que elija al nuevo presidente”.

La vice presidente de la Junta, Andrea Fischer Newman, dijo que los regentes pasarán los meses venideros finalizando los detalles del proceso de búsqueda. Newman anticipó que una búsqueda formal comenzará durante el verano.

“La contratación de un presidente es la tarea más crítica de la Junta y buscaremos un candidato excepcional que conduzca a la Univesidad en su terce siglo”, señaló Newman. La UM cumple en 2017 su bicentenario.

Coleman es la cuarta presidente con gestión más extensa en la historia de la UM. James B. Angell sirvió 38 años, seguido por Alexander G. Ruthven con 22 y Harlan H. Hatcher, con 16.

“Mary Sue Coleman ha sido una líder extraordinaria de una universidad extraordinaria. La Junta está profundamente agradecida por su servicio y anticipamos que trabajaremos estrechamente con ella en una transición ordenada del liderazgo”, añadió Newman.

Coleman dijo que ella y su esposo Kenneth han comprado una casa en Ann Arbor y dividirán su tiempo entre Michigan y Colorado donde su hijo vive con su familia en Denver.

“Hemos vivido siempre en ciudades universitarias y, realmente, no hay un sitio como Ann Arbor. No lo pensamos dos veces cuál sería el sitio que llamaríamos hogar después de la presidencia”, añadió.

Coleman, de 69 años de edad, dijo que tiene intenciones de seguir activa comprometiendo su tiempo para abogar en el ámbito nacional por la educación superior y el apoyo y la diversidad en la investigación científica. También  será miembro del Comité Asesor del Director de los Institutos Nacionales de Salud, y de la Junta de Directores de la Sociedad para la Ciencia y el Público.

Coleman entra en su año final como presidente al frente de una institución clasificada en el décimo segundo lugar en todo el mundo y con el presupuesto de investigación más grande del país para una universidad pública.

La presidente ha sido igualmente enérgica acerca de la expansión de la enseñanza y la investigación interdisciplinarias que son la característica de la excelencia académica de la Universidad. Coleman hizo realidad el Instituto de Ciencias de la Vida, incluyendo la contratación de su prime director y veinticinco docentes, y el lanzamiento de una campaña exitosa para la contratación de un centenar de docentes junior que trabajan específicamente en una labor que cruza las fronteras académicas.

La presidencia de Coleman también se ha definido por un compromiso infatigable con la profundización de la diversidad del cuerpo estudiantil y para asegurar que más afroamericanos, hispano americanos y nativos americanos, y estudiantes de bajos ingresos reciban lo que el presidente Angell calificó como “una educación nada común para el hombre común”.

La dedicación de Coleman la llevó a ella y a la Universidad al Tribunal Supremo de Justicia de Estados Unidos en 2003 cuando los juristas defendieron el uso de la acción afirmativa en las admisiones de la UM. Si bien los votantes del Estado vetaron la acción afirmativa en 2006, Coleman se mantuvo firme en procurar que la Universidad haga todo lo posible para enrolar estudiantes de diferentes antecedentes y grupos étnicos.

Coleman fue también una firme abogada de la ampliación del acceso al sistema de bibliotecas de la Univesidad, estableciendo una histórica asociación con Google para digitalizar más de siete millones de volúmenes en las colecciones del campus.

El crecimiento intelectual y físico de la universidad se ha debido en parte a un nivel histórico de apoyo privado. Coleman condujo la caampaña Michigan Difference que recolectó más de 3.000 millones de dólares, un récord para la filantropía en la universidad.

El legado de Coleman en la presidencia incluye también un pasaporte de visitas internacionales dedicado a extender las oportunidades de aprendizaje e investigación para docentes y estudiantes como, asimismo, a fortalecer los vínculos con los ex alumnos en todo el mundo. Como presidente de la UM, Coleman se reunió con los dirigentes de la educación superior en China, Ghana, Sudáfrica, los Emiratos Árabes Unidos, Israel y Brasil.

Coleman tiene planes para encabezar una delegación docente a varias ciudades de India en noviembre.