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Detección de niveles de radiación en dientes y colmillos de animales pueden combatir a cazadores ilegales de elefantes

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ANN ARBOR, Michigan.— Un investigador de la Universidad de Michigan trabajó con sus colegas de la Universidad de Utah para desarrollar una nueva arma en la lucha contra los cazadores ilegales que matan elefantes, hipopótamos, rinocerontes y otros animales salvajes.

 

 

El método consiste en la medición del carbono 14 radioactivo depositado en los colmillos y dientes de los animales tras pruebas nucleares al aire libre realizadas en décadas pasadas. El proceso revela el año en que murió el animal y, por lo tanto si el marfil se tomó ilegalmente.

 

 

 

“Esto podría usarse en casos específicos de confiscación de marfil para determinar cuándo fue extraído y, por lo tanto, si es legal”, dijo el geoquímico de la Universidad de Utah, Thure Cerling, autor principal del estudio.

 

 

 

El paleontólogo Daniel Fischer, de la UM, trabajó con Cerling y un ex investigador de la universidad de Utah, Kevin Uno, en el proyecto. El informe se publica en la edición del 1 de julio de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

 

 

 

Fisher estudio mamuts y mastodontes y, a lo largo de varias décadas ha desarrollado técnicas para interpretar las historias de vida de esos paquidermos prehistóricos mediante el análisis de las capas de crecimiento en sus colmillos. Fisher compartió esas técnicas con Cerling y Uno, quienes las aplicaron a los colmillos y dientes de los elefantes de tiempos modernos.

 

 

 

“Este método no sólo ayuda a los forenses de vida salvaje en el combate contra la cacería ilegal sino que también ha proporcionado una validación concluyente de trabajos anteriores que indicaban que los colmillos y muchos dientes se hacen de capas que reflejan años consecutivos en la vida del animal que los creció”, Fisher, coautor del artículo y profesor de paleontología y de ciencias de ambientales y de la Tierra en la UM.

 

 

 

“Ya sea que nos ocupemos de animales en los ecosistemas del presente o fósiles del pasado remoto, podemos estudiar esas capas y extraer información sobre el clima, la dieta y las condiciones del crecimiento”, dijo.

 

 

 

Uno, el autor principal del artículo, condujo la investigación para su disertación de doctorado en la Universidad de Utah y ahora es investigador de post grado en el Observatorio Terrestre Lamont Doherty de la Universidad de Columbia.

 

 

 

“El método de datación es asequible y accesible a las agencias policiales gubernamentales”, con un coste de unos 500 Dólares por muestra, añadió. “Tiene aplicaciones inmediatas en la lucha contra la venta y el comercio ilegal de marfil que ha llevado a la tasas más altas de cacería ilegal en décadas”.

 

 

 

El método usa la “curva de bomba”, que es una gráfica —con la forma aproximada de una V invertida— que muestra los cambios de los niveles de carbono 14 en la atmósfera disponible para incorporación por parte de las plantas y los animales en la cadena alimenticia. El carbono 14 se formó en la atmósfera como resultado de las pruebas atmosféricas de armas nucleares de Estados Unidos y de la Unión Soviética en Nevada y en Siberia entre 1952 y 1962. Esos niveles alcanzaron su cima en la década de 1960 y han disminuido desde entonces pero todavía se incorporan y pueden medirse en los tejidos de plantas y animales.

 

 

 

Los acuerdos internacionales prohibieron la mayor parte del comercio del marfil en bruto de los elefantes de Asia después de 1975 y de los elefantes de África después de 1989. En estados Unidos el marfil africano en bruto y trabajado (en joyas, figurines, y manillares de armas y cuchillos) es legal si se importó antes de 1989. Si el marfil trabajado se importó después de 1989, tiene que ser al menos de cien años de antigüedad.

 

 

 

Pero aún así toneladas de marfil ilegales se venden porque los traficantes sostienen que el marfil se tomó antes de la fecha de las prohibiciones y no ha habido forma de probar lo contrario, hasta ahora.

 

 

 

“Con una edad precisa del marfil podemos verificar si su comercio es legal o no” cuando se combina la edad con el análisis existente de ácido desoxirribonucleico que determina si un elefante de de África o de Asia, dijo Uno. “Actualmente cada año los cazadores matan unos 30.000 elefantes para tomar sus colmillos, de manera que hay una gran necesidad de aplicar la prohibición del comercio internacionales y reducir la demanda”.

 

 

 

Solo quedan unos 423.000 elefantes africanos. Los grupos de conservación indican que el 70 por ciento del marfil de contrabando va a China. Estados Unidos es el segundo gran mercado ilegal. El aumento de los precios del marfil ha atraído al crimen organizado y ha alentado a las milicias en Darfur, Uganda, Sudán y Somalia para que maten elefantes y vendan sus colmillos para comprar armas.

 

 

 

Los neutrones de las pruebas nucleares bombardearon el nitrógeno —el gas más común en la atmósfera— convirtiendo parte de él en carbono 14. Los rayos cósmicos los causan naturalmente a nivel bajo, pero las pruebas nucleares al aire libre en la década de 1950 y 1960 incrementaron agudamente los niveles de carbono 14 en la atmósfera, las plantas y los animales, y a eso siguió una disminución sostenida desde entonces.

 

 

 

El método en este estudio se parece a la determinación de la edad de un árbol por sus anillos. Pero, en lugar de contar anillos, los investigadores midieron los niveles de carbono 14 en varios puntos a lo largo de los colmillos y dientes de elefantes e hipopótamos.

 

 

 

La forma convencional de medir el carbono 14 es esperar, contando el grado de disminución de la radioactividad del isótopo. En el estudio los investigadores usaron la espectrometría de masa aceleradora, o AMS por su sigla en inglés, que requiere mil veces menos material para el análisis, lo cual es una gran ventaja cuando se toman pruebas de fósiles o pequeñas piezas de marfil labrado, dijo Cerling.

 

 

 

En la AMS el material analizado se bombardea con átomos de cesio que desprende los átomos de carbono de forma que puede medirse la proporción de carbono 14 con la de carbono 12.

 

 

 

Los investigadores probaron la precisión de la datación por carbono 14 en los tejidos de 29 plantas y animales muertos y recolectados en fechas conocidas entre 1905 y 2008. Las muestras incluyeron colmillos y molares de elefante; colmillos y dientes caninos de hipopótamo, cuerno de oryx, cabello de monos y colas de elefante, y algunos pastos recolectados en Kenia en 1962.

 

 

 

Las muestras provinieron de museos en África y otras partes, y de Amina, una elefante que murió  naturalmente en Kenia en 2006, y de Misha, un elefante africano eutanizado en 2008 debido a la mala salud en el Zoológico Hogle de Salt Lake City, Utah.

 

 

 

El análisis reveló  que varios tejidos que se formaron al mismo tiempo tienen los mismos niveles de carbono 14, y que los pasos y los animales que los comían tenían los mismos niveles. Al determinar el carbono 14 en estas muestras de edades conocidas los investigadores pueden ahora medir los niveles de carbono 14 en otras muestras de marfil para determinar su edad dentro de un margen de un año.

 

 

 

Las cuatro muestras más antiguas, de animales que murieron entre 1905 y 1953, tenían niveles mínimos de carbono 14 porque los animales murieron antes de las pruebas atmosféricas de las armas nucleares. De manera que la prueba puede determinar cuál es el marfil que data de antes de 1955 debido a su bajo nivel de carbono 14 previo a las pruebas nucleares.

 

 

 

Cerling dijo que el método puede determinar dentro de un año la muerte de cualquier animal matado después de 1955, identificando el tiempo de formación más reciente de tejido, por ejemplo en la base de un colmillo o diente. El método tiene menos precisión cuando se trata de animales matados más recientemente; puede determinar que un animal murió entre 2010 y 2013 pero no puede ser más acertado cuando ha pasado tanto tiempo desde que cesaron las pruebas atmosféricas.

 

 

 

La decadencia de la radioactividad de la mitad del carbono 14 inicial demora unos 5.700 años. Pero el volumen en la atmósfera de la Tierra después de las pruebas de armas atómicas después de los años 1950 y 1969 ha disminuido con más rapidez porque los océanos y árboles absorben dióxido de carbono -incluido el carbono 14- de la atmósfera. De forma que el método no funcionará con colmillos u otros tejidos que hayan crecido dentro de unos 15 años, cuando los niveles atmosféricos de carbono 14 retornen a lo que eran antes de las pruebas de bombas.

 

 

 

El estudio lo financiaron la Fundación Nacional de Ciencia, la Sociedad National Geographic y la Universidad de Utah. Además de Uno,. Fisher y Cerling los autores del estudio son Jay Quade de la iniversidad de Arizona; George Wittemyer de la Universidad estatal de Colorado; Iain Douglas Hamilton fundador de Salvemos a los Elefantes, y Samuel Andanje, Patric Omondi y Moses Litoroh del Servicio de vida salvaje del Servicio de Vida Salvaje de Kenia.

 

 

 

 

Contacto (inglés):
Jim Erickson
Teléfono: (734) 647-1842