
Marbely Micolta
Marbely Micolta, estudiante de doctorado en astronomía y cómputo científico en la Universidad de Michigan, fue seleccionada como una de las ocho nuevas becarias 51 Pegasi b para 2026.
“Ha sido algo surrealista. Esta es una de las becas más importantes en astronomía, especialmente en mi área”, dijo Micolta, cuyo trabajo ayuda a explicar cómo se forman los planetas. “Creo que todavía no termino de asimilar la noticia”.
Creada en 2017, la beca recibió un número récord de solicitudes para 2026, según la Heising-Simons Foundation, que la creó y la financia.
La
Heising-Simons Foundation es una fundación familiar que financia investigación en numerosos campos, incluida la ciencia básica que puede transformar nuestra comprensión del universo. La beca 51 Pegasi b, llamada así por el primer planeta descubierto fuera de nuestro sistema solar que orbita una estrella similar al Sol, otorga financiamiento por tres años para cubrir salario, prestaciones y gastos flexibles relacionados con la investigación.
La beca de Micolta comenzará una vez que concluya sus estudios de doctorado en U-M, más adelante este año, y se incorpore a Carnegie Science para entender mejor algo que descubrió de manera fortuita en U-M.
El caso de los metales perdidos
Tras graduarse con una licenciatura en física en la Universidad de los Andes, en Venezuela, Micolta llegó a U-M para realizar su doctorado, estudiando las nubes de polvo y gas que rodean a estrellas jóvenes. Estas nubes, llamadas discos protoplanetarios, son donde nacen planetas, cometas y asteroides.
A Micolta le interesaba cómo se distribuyen los llamados elementos refractarios en distintos discos. El término refractario, que alude a su resistencia a vaporizarse, se usa para describir componentes químicos que son difíciles de convertir en vapor y pueden existir como sólidos rocosos dentro del disco. Para iniciar su proyecto, Micolta necesitaba decidir qué elementos rastrearía en los discos protoplanetarios. Pensó que el calcio y el magnesio serían una opción tan buena como cualquier otra.
“Fue por completo accidente que empecé a analizar las líneas de emisión de calcio y magnesio. Luego me di cuenta de que en algunas estrellas ese material estaba cayendo hacia ellas y en otras no”, dijo Micolta. “Eso era extraño e inesperado, pero así es la naturaleza”.
Su tesis se centró en explicar por qué en algunos discos parecía faltar ese material, mientras que en otros discos, alrededor de estrellas similares, no. Su trabajo mostró que una explicación es que el calcio y el magnesio “faltantes” se están acumulando en los núcleos de los planetas.

Nuria Calvet
“Marbely desarrolló un programa completamente innovador en un campo muy competitivo. Lo ha logrado gracias a su gran dedicación, perseverancia y motivación”, dijo
Nuria Calvet, profesora de astronomía y asesora académica de Micolta. “Tengo muchas ganas de ver cómo Marbely sigue creciendo y se convierte en la mejor científica que puede y quiere ser”.
En Carnegie Science, Micolta ampliará esta línea de investigación para examinar si este comportamiento también ocurre con otros elementos, como el hierro. También seguirá estudiando otros sistemas planetarios para entender mejor la relación entre la composición química de un disco y la formación de planetas, lo que podría ayudar a los investigadores a comprender mejor cómo evolucionó nuestro propio sistema solar.
“Al final del día, eso es lo que buscamos. Queremos entender cómo se formó nuestro sistema solar y cómo se formaron todos estos otros sistemas planetarios”, dijo Micolta. “Porque simplemente no lo sabemos. Y no digo que yo vaya a resolverlo, pero es una pregunta enorme, y de verdad se necesita que toda la comunidad trabaje en partes pequeñas para armar la historia completa”.
Construir comunidad
Mientras Micolta concluye su tesis, dijo que hay dos aspectos de su etapa en U-M que le han resultado especialmente útiles para prepararse para los siguientes pasos en su carrera. En lo técnico, la formación doctoral que ofrece la universidad en
astronomía y
cómputo científico fue ideal para su trabajo. Pudo realizar observaciones con los Telescopios Magallanes en Chile, construidos con apoyo de U-M, y luego utilizó modelos computacionales para analizar e interpretar los resultados.
El segundo factor fue el sentido de comunidad en la universidad y a su alrededor, que comenzó en el departamento de astronomía y que ella pudo fortalecer y desarrollar mediante actividades de
divulgación y organizaciones. El mejor ejemplo, dijo, fue el grupo Astronomía en Español, que coorganizó para personas hispanohablantes del departamento de astronomía en todas las etapas de sus carreras.
“Nos reunimos al menos una vez por semestre para comer, compartir consejos y platicar, y celebrar lo que cada quien ha estado haciendo, quizá alguien entró a posgrado o consiguió un nuevo empleo”, dijo Micolta, quien se siente especialmente orgullosa de la manera en que el grupo puede apoyar a sus integrantes de pregrado.
“Creo que las áreas STEM pueden parecer intimidantes, sobre todo cuando eres estudiante de pregrado. Y cuando perteneces a un grupo minoritario, siempre es bueno contar con esa comunidad a tu alrededor para que te diga: ‘Oye, sí se puede'”.
Este compromiso con la comunidad también coincide con uno de los objetivos de la beca, que busca apoyar a sus becarios de manera integral, como personas, como científicos y como integrantes de una comunidad activa que impulsa avances en la astronomía planetaria.

Teresa Paneque Carreno
Y con la beca, Micolta tendrá la oportunidad de seguir fortaleciendo su comunidad y ampliar el impacto de su trabajo, señaló
Teresa Paneque Carreño, profesora asistente de astronomía en U-M, quien fue seleccionada como becaria 51 Pegasi b en 2024.
“Ser becaria 51 Peg ofrece acceso a una comunidad vibrante de científicos planetarios. Nos apoyamos entre nosotros en lo científico y en lo profesional, incluso más allá de la academia. Al final, los avances científicos deben ser para toda la humanidad, y es excelente que Marbely reconozca la importancia de esto. Con su ejemplo, también está inspirando a las nuevas generaciones de niñas y estudiantes latinoamericanos a creer que tienen un lugar en la ciencia”.
Escrito por Matt Davenport de Michigan News, adaptado al español por Juan Ochoa.