A casi dos millas de altura en los Andes, una escuela rural convierte el bosque y las crestas montañosas en un aula viva. Cerca de un volcán, estudiantes de la Universidad de Michigan caminan con educadores locales y jóvenes indígenas para ver cómo es un día escolar en esta comunidad remota cerca de Otavalo.
Los 24 estudiantes de licenciatura de U‑M viajaron a Otavalo y a Quito, la capital de Ecuador, como parte de un curso de 3 créditos que examina cómo las escuelas navegan realidades culturales y económicas. Trabajando junto a estudiantes ecuatorianos, el grupo observa cómo las tradiciones indígenas y los modelos educativos globales se cruzan en la práctica diaria.

Jorge Fuentes, director de la escuela local, Saminay-El Legado. Crédito de la imagen: Janis Carrion-Paute y Fernanda Pires.
“Enseñamos distintas disciplinas en esta granja de montaña, desde sistemas de riego y producción de cultivos hasta negocios y gestión ambiental”, dijo Jorge Fuentes, director de la escuela local, Saminay–El Legado. “Todo es aprender haciendo. Nuestro objetivo es aumentar la equidad económica y social, mejorar la calidad de vida de nuestros estudiantes y fortalecer sus comunidades”.
Junto a la presa, la docente Shirassa Conterón explica por qué es clave captar agua en temporada de lluvias.”Construimos un sistema para recoger el agua de lluvia en los techos de los edificios”, dijo Conterón. “Durante casi seis meses no llueve, así que enseñamos a nuestros estudiantes a prepararse para la temporada seca. De este estanque regamos todas nuestras plantaciones”.
En días sin trabajo en la granja, el alumnado sigue un horario académico intensivo con materias tradicionales y clases especializadas, incluido kichwa, la lengua indígena principal de la sierra andina, para mantener la educación moderna anclada en la identidad ancestral de la región.
La estudiante de U‑M Megan Woelkers observó cómo la organización del aula favorecía el aprendizaje: “Al poner su escritorio entre los estudiantes y hablarles como iguales, la profesora de matemáticas construye una base de confianza”, dijo. “Esto elimina la dinámica de ‘jefe’, haciendo que los estudiantes se sientan lo suficientemente seguros para hacer preguntas”.”La ‘manera creativa de explicar x³ (x al cubo)’ demuestra que una buena pedagogía puede hablar más fuerte que las palabras”, añadió.
En Quito, en la escuela primaria sin fines de lucro Caminitos de Luz, el aula se transforma en un mercado. Los estudiantes usan dinero ficticio para comprar y vender alimentos mientras practican inglés, números y cómo negociar precios. “Diseñé la lección para que el aprendizaje sea tangible y divertido”, dijo Melissa Muñoz, docente de inglés. “Un lugar donde puedan estar felices, compartir su experiencia con sus compañeros y tener una experiencia real de cómo decir las cosas en inglés”. “Mis estudiantes pueden compartir su experiencia y ver otra realidad”, dijo Muñoz. “Creo que cuando aprenden un nuevo idioma, tienen más oportunidades en la vida”.
Para el profesorado de U‑M, lo que más resalta es el vínculo humano.”Hay una profunda sensación de calidez y bondad, una ‘pedagogía del amor’, que se convierte en un aprendizaje clave para quienes entran a la profesión”, dijo Susan Atkins.
Para varios estudiantes, el viaje también revela cómo los recursos determinan oportunidades. Giovanni Salinas, estudiante de pre-derecho, lo conectó con su historia familiar. “Esta gente es inteligente y valora la educación, simplemente no tiene los recursos o las oportunidades, lo cual es realmente lamentable”, dijo Salinas. “Es la misma historia que vivieron mis padres”.
Zoe Wright, quien quiere trabajar como trabajadora social escolar, dijo que la experiencia le cambió la forma de entender el aprendizaje. “Aquí… he visto un verdadero sentido de cuidado y comunidad, a pesar de sus propios problemas y diferencias. Todos los que he conocido están profundamente comprometidos a ayudar a estos niños a tener éxito. Y ese es el tipo de amor que yo siento por los niños”.
“Quiero llevar ese sentido de cuidado, el énfasis en la comunidad y en cómo nos hacemos presentes unos por otros, en mi trabajo”, dijo Wright. “Espero ayudar a los estudiantes a ver que la comunidad importa y que cómo te presentas dentro de ella realmente marca la diferencia”.
Escrito por Fernanda Pires de Michigan News, adaptado al español por Juan Ochoa.