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Los teléfonos móviles pueden ayudar en el tratamiento de diabetes y otras enfermedades en los países subdesarrolados

17/05/2011

 

Los teléfonos celulares pueden contribuir a un manejo interactivo y eficiente en términos de costo de las enfermedades crónicas entre los pobres en áreas rurales, según un estudio de la Universidad de Michigan

ANN ARBOR, Michigan.—Un nuevo estudio realizado por el Sistema de Cuidado de la Salud de Asuntos de Veteranos en Ann Arbor y la Universidad de Michigan indica que los teléfonos móviles podrían ayudar a pacientes de bajos ingresos en todo el mundo en el manejo de la diabetes y otras enfermedades crónicas.

“Los programas de ‘telesalud’ han demostrado su gran eficacia en una variedad de contextos, pero una de las limitaciones principales para la provisión de estos servicios en el mundo en desarrollo ha sido la falta de infraestructura”, dijo el autor principal del estudio John D. Piette, un investigador científico de VA y profesor de medicina interna en la Escuela de Medicina de la UM.

Para este estudio los investigadores aprovecharon la amplia penetración de la telefonía celular en América Latina y la compararon con las llamadas telefónicas de bajo costo por Internet. El servicio usó un método de enlace de computadora por “nube” de forma que el programa pueda proporcionarse desde una ubicación central a los países de bajos ingresos en todo el mundo que carecen de una fuerte infraestructura tecnológica.

Para probar el sistema los investigadores enrolaron a pacientes con diabetes en una clínica en un área semirrural de Honduras. Los pacientes recibieron llamadas telefónicas semanales, automatizadas e interactivas, y en su gran mayoría dijeron que el programa les había ayudado a mejorar su manejo de la diabetes y el cuidado general de la salud.

En el período de seis semanas del estudio los investigadores apreciaron una mejoría clínica importante en la hemoglobina A1C de los pacientes, una medida que sirve para el control del azúcar en la sangre. Los resultados se publicarán en la edición de junio de la revista American Journal of Preventive Medicine.

“Queríamos demostrar que es posible proporcionar un programa de alta tecnología desde la UM a pacientes muy vulnerables con diabetes en Honduras que sólo cuentan con el servicio de telefonía celular local”, dijo Piette.
El mundo en desarrollo encara una crisis de enfermedades cardiovasculares a medida que las “comidas rápidas” se propagan por todas partes y la población se traslada a centros urbanos y adopta estilos de vida modernos con menos actividad física. Se calcula que, en todo el mundo, el número de personas con diabetes pasará de 285 millones actualmente a unos 439 millones en 2030.

Los pacientes que usaron más activamente el programa fueron los que tenían más alta presión sanguínea al comienzo del estudio, y fueron también los que tenían la diabetes más grave y vivían más lejos de la clínica, dijo Piette, quien es también director asociado para comunicaciones globales de salud en el Centro para Salud Global de la UM. En promedio los pacientes en el estudio tenían apenas cinco años de educación formal e ingresos anuales de 2.500 dólares.

Los pacientes también tuvieron la opción de enrolarse en el programa con un cuidador informal de la salud o “CarePatner”, que también recibió llamadas en su teléfono celular con información acerca de cómo iba evolucionando el paciente, y don sugerencias sobre la forma en que podría apoyar el cuidado que el paciente tomaba de sí mismo.

La investigación amplía el trabajo previo de PIette y el coautor Milton Mendoza, presidente del Centro Médico Internacional Yojoa, en Santa Cruz de Yojoa, Honduras. Los investigadores encontraron que, a pesar de la pobreza y los altos niveles de desempleo, el 78 por ciento de los 624 enfermos crónicos de cuidado primario estudiados tenía acceso a los teléfonos celulares. Más del 80 por ciento de los pacientes expresó interés en recibir llamadas automatizadas que les recordaran las citas médicas, aseguraban que tomaran sus medicamentos, proveyeran información educativa y les ayudarán a tomar cuidado de su propia salud.

Estas conclusiones son coherentes con la nueva investigación: el 92 por ciento de los pacientes que completaron las encuestas de seguimiento indicó que usaría el servicio nuevamente.

“Creemos que el trabajo de Piette y sus colegas representa un hito importante y sostenible en estrategias de salud global innovadoras para la prevención, el diagnóstico y el manejo de las enfermedades no contagiosas”, dijo la directora de Salud Global de la UM, Sofia D. Merajver. “Este trabajo verdaderamente abre posibilidades para el mejoramiento de la salud de millones de personas en un período relativamente breve”.

Piette añadió que su investigación futura examinará el éxito del programa comparado con un grupo de control y extenderá el plazo del estudio en un período más largo.

Contacto (español): Vivianne Schnitzer
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Contacto (inglés): Ian Demsky ó Nicole Fawcett
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