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¿Por qué tienen efecto los placebos?

15/11/2012

5 Noviembre 2012

Una investigación del cerebro, encabezada por la UM, podría explicar por qué los placebos son más eficaces en unas personas que en otras, y podría usarse para mejorar las pruebas de  medicamentos nuevos

ANN ARBOR, Michigan.— ¿Su temperamento le permite lidiar con adversidades? ¿Le han dicho que usted es directo y eficaz? ¿Tiene la disposición para ayudar a otros sin esperar algo a cambio?

Estos rasgos de personalidad quizá le traigan más beneficios que el triunfo en un concurso de popularidad. Según una nueva investigación de neurociencias, encabezada por la Universidad de Michigan, esas cualidades también pueden hacerle más propenso a obtener alivio de un placebo, esto es un medicamento falso.

Los investigadores demostraron que no se trata sólo de que la mente le diga que el medicamento funciona o no. Los químicos analgésicos de su propio cerebro quizá responden realmente al dolor de manera distinta según la personalidad.

Si usted es del tipo de persona más enojada, de tipo hostil, según los investigadores, un placebo no tiene mucho efecto.

Por primera vez las conclusiones de este estudio vinculan rasgos de personalidad específicos y establecidos con la susceptibilidad de un individuo al efecto placebo de un analgésico falso. Los investigadores mostraron un vínculo significativo entre ciertos rasgos de personalidad y cuánto alivio las personas dijeron que sentían después que se les administró un placebo, como asimismo el nivel de un químico específico liberado por sus cerebros.

El trabajo se publica hoy por Internet en la revista Neuropsychopharmacology y lo realizò un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina de la UM y sus colegas en la Universidad de Carolina del Norte y la Universidad de Maryland.

Los resultados se añaden a casi una década de trabajo sobre el efecto placebo del equipo encabezado por Jon Kar Zubieta, titular de la Cátedra Phil Jenkins de Depresión en el Departamento de Psiquiatría de la UM, profesor en el Departamento de Radiología y miembro del Instituto de Neurociencia Molecular y de Conducta.

Las conclusiones muestran que casi una cuarta parte de la respuesta al placebo se explica por los rasgos de personalidad como la capacidad para recuperarse de las adversidades, el temperamento directo, el altruismo,  la ira y hostilidad, medidos por pruebas estandarizadas. Otros rasgos de personalidad no aparecen vinculados con la respuesta al placebo. Los nuevos resultados provienen de unas pocas docenas de voluntarios sanos, de manera que el experimento deberá repetirse con grupos más numerosos y diversos para que se confirmen esos resultados.

Si se confirman estas conclusiones podrían ayudar a los investigadores que estudian medicamentos nuevos y otros tratamientos, un área donde las respuestas de placebo pueden, realmente, confundir los resultados impidiendo que se determine con claridad si la terapia real está funcionando. Quizá algún día los investigadores puedan ajustar sus resultados tomando en cuenta las respuestas individuales de los voluntarios al placebo en sus pruebas clínicas.

Zubieta señaló  que las nuevas conclusiones provienen de un estudio que involucró  el dolor, pero también podría aplicarse a la forma en que la personalidad influye en la respuesta de una persona a otras circunstancias que inducen el estrés.

“Empezamos este estudio no sólo buscando mediciones que pudieran parecer más obviamente relacionadas con las respuestas de placebo, como la impulsividad, o la búsqueda de recompensas, sino para explorar ampliamente las asociaciones potenciales sin una hipótesis particular”, explicó. “Terminamos encontrando que la influencia mayor provenía de una serie de factores relacionados con la capacidad individual para recuperarse de las adversidades, la capacidad para soportar y superar los estresares y las situaciones difíciles. Las personas con estos factores fueron las que mostraron la capacidad mayor para tomar la información ambiental –el placebo- y convertirla en un cambio en la biología”.

Zubieta y su equipo, incluida la autora primera, ex becaria postdoctoral de MBNI y ahora investigadora de psiquiatría Marta Peciña, esperan continuar su investigación en personas con depresión y continuar la exploración de la forma en que la genética, al igual que la personalidad, influyen en la respuesta de placebo.

Zubieta señalò que las conclusiones podrían tener implicaciones aún para la relación médico-paciente. Por ejemplo los pacientes que tienen ciertos rasgos de personalidad y ciertas tendencias de respuesta de placebo también podrían ser más propensos a cooperar con sus médicos en su cuidado, y a discutir francamente cualquier preocupación que tengan sobre sus respuestas al tratamiento.

 

Cómo se hizo el estudio:

 

Los investigadores condujeron el estudio entre casi 50 voluntarios saludables, hombres y mujeres, con edades entre 19 y 38 años de edad. Dieron a cada persona una serie de pruebas psicológicas estándar que ayudan a identificar los rasgos de personalidad más fuertes que tiene el individuo, y luego les hicieron yacer en un escáner de cerebro llamado tomografía por emisión de positrones, o máquina PET.

Los investigadores dijeron a los voluntarios que iban a experimentar dolor por una inyección de agua salada en su músculo maxilar y que en ciertos momentos se les inyectaría un analgésico, que era en realidad un placebo. Les pidieron a los pacientes que clasificaran cuánto alivio esperaban tener antes de que empezara el experimento. Lugo, durante un período de 20 minutos cuando los voluntarios recibieron la inyección de agua salada y/o del “analgésico” les preguntaron repetidas veces que indicaran cuán efectivo creían que era el analgésico.

Mientras tanto el escáner PET tomó imágenes de los cerebros de los voluntarios permitiendo que los investigadores vieran cuánto de los analgésicos naturales llamados opioides endógenos se liberan en ciertas áreas del cerebro de cada persona bajo las condiciones de dolor o de “analgésico”. También extranjero sangre de algunos de los pacientes durante el experimento y midieron los niveles de un químico inducido por el estrés, llamado cortisol.

Después de las pruebas los investigadores llevaron a cabo un avanzado análisis estadístico para determinar cómo los rasgos de personalidad influían las clasificaciones del nivel de dolor, la respuesta química del cerebro y los niveles de cortisol. Aunque los niveles de cortisol aparentemente no tuvieron influencia de los rasgos de personalidad y el efecto de placebo, la activación de los opioides endógenos causada por el placebo y los niveles de intensidad de dolor percibidos por los pacientes si fueron afectados.

Además de Zubieta y Peciña el equipo incluyó a Hamdan Azhar y , d Tingting Lu, de MBNI y el programa de Bioestadísticas de la Salud de la Escuela de Salud Pùblica de la UM; la investigadora de MBNI, Tiffany M. Love; Barbara L. Fredrickson, de UNC y Christian S. Stohler, de la Universida de Maryland. La investigación tuvo el apoyo de donaciones de los Institutos Nacionales de Salud, incluidas R01 AT 001415, R01 DA 016423 y R01 DA 022520, y de la Fundaciòn Phil F. Jenkins.

 

Se necesitan voluntarios para otro estudios de este equipo. Vèase: www.umclinicalstudies.org y busque Zubieta.

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