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Uno de cada diez adolescentes usa de manera inapropiada analgésicos y sedante

Si se confirman las conclusiones éstas muestran una oportunidad para detectar el riesgo de abuso de medicamentos recetados y para reducir el potencial de adicción o sobredosis

ANN ARBOR, Michigan.— Al tiempo que el abuso de medicamentos bajo receta alcanza niveles de epidemia en todo el país, un nuevo estudio de la Universidad de Michigan proporciona datos nuevos y sorprendentes sobre el uso inapropiado de poderosos analgésicos y sedantes por parte de adolescentes y adultos jóvenes.

En total el 10,4 por ciento de los adolescentes y adultos jóvenes tratados en salas de emergencia por cualquier razón admitieron que habían usado de manera inapropiada un analgésico o un sedante que requieren receta al menos una vez en el último año, indicó el estudio. Esto incluyó la ingestión del compuesto para intoxicarse, la ingestión de dosis mayores que las recetadas, o la toma de medicamentos recetados para otra persona.

Asimismo la mayor parte de esos usos fue aparentemente ilícita: la gran mayoría de quienes admitieron este uso no tenía recetas para esos medicamentos en sus registros médicos.

El estudio también abre la posibilidad de que las consultas a la sala de emergencia, por cualquier razón, podrían convertirse en ocasiones importantes para la detección y atención de los problemas con medicamentos recetados entre los jóvenes.

Los resultados se publican en un nuevo artículo en Internet de la revista Pediatrics  y los obtuvo un equipo de la Escuela de Medicina y del Centro de Heridas de la UM. Los investigadores obtuvieron sus datos de una extensa encuesta confidencial, realizada mediante tabletas, de 2.135 personas con edades entre 14 y 20 años, conducida en 2010 y 2011 durante visitas a los departamentos de emergencias de adultos y pediátricas en el Sistema de Salud de la UM.

Es la primera vez que este asunto se ha estudiado en el contexto de u n departamento de emergencia aun cuando los médicos de la sala de emergencia a menudo recetan analgésicos y sedantes opioides para el uso en la emergencia. También atienden a muchos pacientes que en forma accidental o intencional han tomado dosis excesivas de estos compuestos. De hecho los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades ha calculado que ocurren unas 100 muertes cada día y que casi 700.000 visitas a departamentos de emergencia cada año son resultado de la ingestión de dosis excesivas de medicamentos recetados.

Los estudios realizados en escuelas han encontrado que las tasas de uso inapropiado entre los jóvenes rondan el 8 por ciento. Pero estos estudios no toman en cuenta a los que han abandonado la escuela o no continuaron su educación más allá de la escuela secundaria.

Lauren Whiteside, quien encabezó el estudio durante su residencia becada de investigación de pos doctorado, dice que las conclusiones indican que el departamento de emergencia podría ser un contexto eficaz para examinar a los adolescentes y los adultos jóvenes acerca del uso inapropiado de medicamentos, y para intervenciones tempranas antes de que surja el problema.

También señaló  que es importante que los médicos de emergencia sean conscientes del riesgo de que los pacientes, cuando concurren a la sala de emergencia estén buscando medicamentos para le uso inapropiado o para pasarlos a otras personas.

El estudio revela varios factores asociados con el uso no médico de analgésicos y sedantes bajo receta.

Por ejemplo quienes usan de manera inapropiada los analgésicos tienen a ser los que reciben un analgésico opioide por vía intravenosa durante una visita a la sala de emergencia. En términos generales quienes usaron de manera inapropiada medicamentos bajo receta fueron significativamente más propensos ha haber abusado también de alcohol y de medicamentos sin receta como los jarabes para la tos, o de haber usado marihuana en el último año. También fueron más propensos a haber andado en un vehículo automotor con un conductor ebrio.

“Estos pacientes a menudo usan el departamento de emergencias para su cuidado médico en lugar de concurrir a una clínica de atención primaria”, dijo Whiteside. “Por eso, para contener este problema y encarar las dosis excesivas y la adicción, el Departamento de Emergencia es un buen punto de partida”.

Whiteside, quien está  ahora en la Universidad de Washington, trabajó con la directora del Centro de Heridas de la UM y profesora asociada de medicina de emergencia en la UM, Rebecca Cunningham, para este estudio. Las dos continúan trabajando juntas en este asunto y el Centro de Heridas de la UM sigue buscando soluciones para la epidemia creciente.

La sala de emergencia como contexto para el examen y la intervención también se ha sugerido en la investigación de otras condiciones incluido el abuso de alcohol, el abuso de medicamentos “duros” sin receta y la violencia.

Pero, dijo Whiteside, “una de las diferencias principales entre el uso inapropiado de opioides y sedantes y el uso de otras drogas es que los médicos de emergencia proporcionan la sustancia. Es algo realmente difícil de manejar y requiere un esfuerzo desde diversos puntos”.

Cunningham señaló  que “probablemente se requerirá un esfuerzo concertado a nivel estatal con mejores sistemas de información que ayuden a que el médico que extiende la receta identifique los jóvenes en riesgo, un cambio en las prácticas de prescripción que tome en cuenta la epidemia y la crisis de salud pública, y mejores métodos para la detección y la intervención tempranas para cambiar la actual tendencia creciente de muertes por dosis excesivas relacionadas con medicamentos bajo receta”.

El estudio pidió  que los adolescentes y adultos jóvenes informaran sobre su uso de los opioides bajo receta fentanil, oxicodona, hidrocona, metadona, buprenofrina y suboxona, y los sedantes Valium Serepax, Ativan, Xanax, Librium, Rohypnol y GHB entre otros.