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La falta de honradez se castiga agresivamente en el mundo de las avispas

ANN ARBOR- Si eres de aquellos que les gusta exagerar o mentir un poquito para hacerte ver mejor -o intimidar a tus rivales- deberías agradecer no ser una avispa.

Fotos: myumi.ch/aAG8d

 

De acuerdo a un estudio del mundo de los insectos, las avispas de papel que envían señales deshonestas son castigadas de manera agresiva.

Aunque pretender ser más fuerte de lo que se es parecería ser una buena manera para enfrentar a agresores, “En las avispas de papel, encontramos que la señalización inexacta produce una cascada de efectos sociales y fisiológicos costosos,” dijo la bióloga evolutiva de Universidad de Michigan Elizabeth Tibbetts. 

Tibbetts es la autora principal de un estudio sobre el tema programado para su publicación en línea del 4 de julio en Actas de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS por sus siglas en inglés). Los autores proponen que las interacciones entre los costes de comportamiento y fisiológicos de la falta de honestidad podrían desempeñar un papel importante en el mantenimiento de una comunicación honesta.

Las avispas de papel tienen patrones faciales negros variables que indican su capacidad de lucha. Las avispas con manchas negras más irregulares en sus caras ganan más peleas y son evitadas por sus rivales, en comparación con las avispas con un menor número de manchas negras irregulares.

Estas señales faciales ayudan a reducir los costos del conflicto, asegurando que las avispas debiluchas no gasten el tiempo luchando contra rivales muy fuertes a quienes tienen pocas probabilidades de superar.

Tibbetts y sus colegas establecieron combates entre pares de avispas polistes dominulus hembra para probar cómo las señales contenidas en los patrones faciales influyen en las interacciones sociales y los niveles de hormonas.

Reinas avispas fueron recolectadas de diferentes lugares de Ann Arbor durante el período de fundación de nidos en la primavera, una época de intenso conflicto entre las reinas que compiten para establecer nidos.

Cada avispa hembra fue emparejada con un rival de tamaño similar para una lucha de dos horas en una pequeña caja de plexiglás, filmada en vídeo. Una avispa en cada par se mantuvo sin cambios, mientras que la otra avispa ‘mentirosa’ fue pintada para que sus patrones faciales señalaran una capacidad alta de combate.

Después de las peleas, se midió la agresión en los combates en base en el número de montajes, mordeduras, picaduras de garfios observados. También se les extrajo sangre para el análisis de sus niveles de hormona juvenil. La hormona juvenil, o JH, es una hormona de los invertebrados que tiene fuertes paralelismos funcionales a los andrógenos, las hormonas sexuales masculinas en los vertebrados. En las avispas de papel, los altos niveles de JH están vinculados a la dominación, la agresión y el aumento de la fertilidad.

Los investigadores encontraron que las avispas ‘mentirosas’ recibieron más agresividad que las avispas de control, y al recibir agresión redujeron sus niveles de JH inmediatamente después del combate. En las avispas que combatieron a las mentirosas, los niveles de JH aumentaron después de la pelea. 

“Una de las cosas interesantes sobre el estudio es que muestra que el engaño influye en la fisiología de los tramposos y de los individuos que interactuaron con los tramposos”, dijo Tibbetts. “Eso fue una sorpresa.”

Incluso los cambios transitorios en los niveles hormonales podrían alterar la aptitud evolutiva de un individuo debido al efecto persistente de las hormonas en la morfología, fisiología y comportamiento. En las avispas, la hormona juvenil influye en el rango social y determina oportunidades de vida reproductiva.

“Por lo tanto, la regulación de la JH a la baja en el momento de la fundación del nido puede tener costos a largo plazo”, escribieron los autores.

Los patrones faciales variables de avispas son un tipo de información biológica de “adorno” que provee información de la calidad general del portador, de manera que los individuos con adornos elaborados constituyen mayores amenazas sociales y sexuales que aquellos con adornos menos elaborados. Otros ejemplos de adornos biológicos son las plumas del pavo real y las astas voluminosas de los ciervos machos. 

Los co-autores en el estudio son Katherine Crocker de la U-M y Zachary Huang, de la Universidad del Estado de Michigan. El trabajo fue apoyado por una beca de la Fundación Nacional de Ciencia.

Elizabeth Tibbetts

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