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¿Pueden las pacientes de cáncer mamario y sus doctores salvar la brecha cultural?

Barreras idiomáticas, diferencias culturales, ponen en desventaja a pacientes latinas de cáncer de mamas

¿Pueden las pacientes de cáncer mamario y sus doctores salvar la brecha cultural?

Nuevo estudio muestra que barreras idiomáticas, diferencias culturales, ponen en desventaja a algunas pacientes, pero no encontró desigualdades significativas en cómo los médicos proporcionan la información

Ann Arbor, Michigan– El mayor estudio hasta la fecha enfocado en cómo las pacientes latinas de cáncer de mama evalúan sus opciones de tratamiento destaca la necesidad de contrarrestar las barreras idiomáticas, la sobrecarga de información y la tendencia de las pacientes a dar a los doctores el poder de decisión en vez de aliarse con ellos.

La nueva investigación de la Universidad de Michigan aparece en la revista Cáncer y se basa en estudios previos de Michigan Medicine enfocados en la comunicación médico-paciente y la toma de decisiones en el cáncer de mama.

Acerca del estudio

Más de 5.000 mujeres recién diagnosticadas con cáncer de mama en el condado de Los Ángeles y el estado de Georgia. Al diseñar el estudio, cerca de 100 herramientas de estudio fueron revisadas y consideradas para asegurar que la recolección de datos reflejara adecuadamente y con precisión las experiencias de una población diversa en raza, origen étnico, edad, educación y nivel de conocimientos sobre la salud.

Un objetivo primario fue registrar las experiencias de las pacientes con cáncer de mama caracterizadas como latinas con baja aculturación (Latina-LA). En comparación con los otros grupos de encuestadas, estas Latina eran más jóvenes, menos educadas, con un menor conocimiento sobre la salud y en peor estado de salud.

“Si bien no es un cuerpo de investigación que explora las disparidades en la atención entre otros grupos, por ejemplo, la comparación de los blancos con los afroamericanos, este es realmente el primer aspecto significativo a las vulnerabilidades y las experiencias de este grupo cada vez mayor de pacientes con cáncer de mama”, dijo el autor principal del estudio, el doctor Steven J. Katz, MD, profesor de medicina y de gestión y política sanitaria en la U-M.

Entre los muchos factores medidos se encontraron:

Conclusiones principales

Los diferentes grupos de pacientes encuestadas fueron similares en varias formas, incluyendo la forma en que se enteraron de su diagnóstico, el número de consultas con diferentes especialistas que tuvieron antes de la cirugía, y sus opiniones relativamente positivas de qué tan bien los proveedores trabajaron entre sí para coordinar su atención de salud.

Se registraron diferencias significativas para algunas medidas, sin embargo, especialmente entre Latina LAs y otros grupos de pacientes. Al revisar las opciones de tratamiento, Latinas LAs tendieron a hacer menos preguntas y dejar la toma de decisiones de tratamiento en manos de los médicos. También eran más propensas a decir que recibieron demasiada información sobre las pruebas y tratamientos, y a dar peores calificaciones a los médicos respecto a la calidad de su comunicación.

“A fin de cuentas, la noticia es alentadora”, dice Katz. “Aunque vemos diferencias en la forma en que algunos pacientes comprenden la información que estamos proporcionando, no vemos desigualdades significativas en la forma en que estamos proporcionando la misma.”

Implicaciones

La investigación ilustra las maneras en que las barreras idiomáticas así como diferencias culturales y el temor a la discriminación pone en desventaja a algunos pacientes, especialmente las Latinas LAs. Al mismo tiempo, Katz añade, este grupo tiende a ser bastante resistente.

“Más que otras cohortes estudiadas, estas mujeres confiaban en apoyo informal de decisión. Tenían más probabilidades de traer a miembros de la familia o amigos con ellas a las visitas al médico, y confiaban en ellos para tomar notas.

“Nuestro estudio sirve como otro recordatorio de que los médicos tenemos que trabajar más duro para hacernos responsables e identificarnos con la situación particular de cada paciente”, continúa Katz, quien señala que esta investigación es consistente con estudios previos de su equipo que apuntan a la necesidad de desarrollar nuevas herramientas centradas en los pacientes.

Mientras tanto, Katz apunta a una serie de estrategias que proveedores de servicios de salud pueden tomar para mejorar la comunicación y la toma de decisiones compartida con los pacientes de cáncer marginadas y con desafíos idiomáticos:

“Si bien estas sugerencias pueden ser especialmente útiles para pacientes de diversas culturas o aquellos cuya lengua materna no es el inglés”, señala Katz, “podemos y debemos tenerlas en cuenta para todos los pacientes de cáncer de mama. Siempre podemos hacerlo mejor “.

Autores adicionales: Nancy K. Janz, Ph.D., M.S.; Paul Abrahamse, M.A.; Lauren P. Wallner, Ph.D., M.P.H.; Sarah T. Hawley, Ph.D., M.P.H.; Kathryn A. Martinez, Ph.D., M.P.H.; Dean A. Shumway, M.D.; Kevin C. Ward, Ph.D., M.P.H., C.T.R.; Ann S. Hamilton, Ph.D., M.A.; Kenneth A. Resnicow, Ph.D.

Financiación: Instituto Nacional del Cáncer, subvención P01 CA163223
Declaración de Divulgación: Ninguna
Referencia: Cancer, doi: 10.1002/cncr.30702, publicado en línea el 11 de abril del 2017

 

Recursos:

University of Michigan Comprehensive Cancer Center, www.mcancer.org

Michigan Medicine Cancer AnswerLine, 800-865-1125

Michigan Health Lab, www.MichiganHealthLab.org